Escrito a la pasada

La niña dorada de dulce mirada
camina a mi lado envuelta en niebla.
Hunde sus ojos de misterios
en mis abismos oscuros y silenciosos.
De negro y de blanco se oculta en el tiempo
sin dejar que mis ojos se hundan en sueños.
Triste es el despertar invernal
con tan lejanas y frías pesadillas.

La niña dorada de dulce mirada
no es más que un lejano fantasma.
Restos de cadáveres de amores muertos
que nacieron en tiendas de sitios lejanos
azotadas por el flagelo del tiempo,
mecidos por la madre de fuertes vientos.
Allí escribí sonetos a la distancia
sobre su misteriosa y dulce mirada.

Comentarios

Andrea dijo…
bello!!
Kathe Steinmetz dijo…
genial! quien fuera esos ojos dorados
Kathe Steinmetz dijo…
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